Tengo sueño
Seguro que habéis tenido días de los que es mejor no haberse levantado de la cama... todo el mundo los tiene. Desde que te levantas sabes que va a ser un mal día: te despiertas tarde, no queda leche para desayunar, el metro se estropea... todas esas cosas que aisladas y con más motivación solo te molestan. Sin embargo, ese día te pasan todas juntas. Por supuesto, ese día no es característico únicamente por este tipo de sucesos, sino que traen consigo algunos más "pesados"... quizás el resto, en mayor o menor medida, sean consecuencia de este último. Por eso percibimos el día tan gris y triste, y no por la niebla o la lluvia que no cesa.
Pues bien, los días de "mejor-no-te-levantes", no siempre son causados por la ausencia de leche, el retraso del metro o cualquier otra causa trivial. A veces sucesiones de disgustos se te presentan en tan corto espacio de tiempo que, pudiendo ser pocos y grandes, muchos y pequeños o cualquier combinación anterior, te superan, te angustian, te frustan y te hunden en la mierda.
Y la última modalidad de "días-de-no-levantarse" es la de todos aquellos miedos, frustaciones, angustias, preocupaciones... más o menos importantes... que nos van minando poco a poco, poco a poco. Primero empezamos a acumular pensamientos que no nos gustan, previsions que nos preocupan... más tarde se van haciendo realidad algunas, otras simplemente no las conocíamos. Así, poco a poco vamos haciendo colección hasta que un día te despiertas y te das cuenta de que tienes un peso tan grande encima que desearías no haberte despertado.
Pues sí, últimamente (y cuando digo ultimamente quiero decir desde hace mucho tiempo y sin descanso) estos son los días que marcan mi vida. Cada día que me levanto es uno más, una nueva oportunidad de odiarme, de compadecerme de mí mismo, de asesinarme poco a poco... Y son muy frecuentes también los días en que me voy a la cama deseando no volver a levantarme para no tener que pensar que, otra vez ese día, habría sido mejor no levantarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario